África, Kenya

Diario de viaje 7 días en Kenya

21 julio, 2015 • Por
Diario de viaje por el sur de Kenya, un safari de 6 dias por los principales parques naturales del país.Visitando los parques naturales de Masai Mara, Lago Naivasha, Lago Nakuru, y Amboseli con la agencia Absolute Holiday Safaris

Día 1 – El Cairo – Nairobi

 

Poner el pie en territorio kenyata con la sensación de que ya nos tocaba dormir fue un error, en el aeropuerto Jomo Kenyatta nos esperaba una auténtica ginkana para acceder al país, un primer control médico con comprobación de pupilas y un escáner térmico para evitar que el ébola sobrepase sus fronteras 
Nos habíamos fundido los pocos $ que habíamos cambiado en El Cairo, y los empezamos a echar de menos en el control de pasaportes. El precio de los pasaportes 50$, la única moneda que teníamos, la MasterCard, y un cajero que solo nos dio chelines keniatas (que no aceptan) ¿La solución del funcionario keniata? Entra en Kenya a cambiar tus chelines por dólares, con tu pasaporte secuestrado, eso si. Estábamos oficialmente en Kenya.

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Ya fuera de la terminal, nos esperaba nuestro contacto en Nairobi. Allí estaba David, con un cartelito que rezaba Silvia & Cruzando. Tuve que explicarle que mi nombre es Fran y Cruzando el nombre del blog… Fuimos a las oficinas de Absolute Holiday Safaris, la responsable de nuestro safari por Kenya. Estaban cerca del parlamento y de la residencia del Presidente, y allí repasamos el día a día del safari con el que atravesaríamos Kenya en dirección a Tanzania, y procedimos al pago del mismo.

Nos moríamos de sueño, asique nos llevaron al hotel, el Bidwood Suites, donde tras unos conflictos burocráticos con Agoda pudimos descansar todo el día, viendo la final de Roland Garros, y hasta cortándonos el pelo… ¡La vida no para de viaje!

 

Dia 3 – Nairobi + Masai Mara

Nuestro primer día de safari empezó con incertidumbre, la hora de recogida eran las 8:45, tras una hora de espera, con la sensación de que se habían ido con el maletín del dinero y varias llamadas después, nuestro conductor hizo acto de presencia, el tráfico de Nairobi tenía la culpa.  Ya estábamos más tranquilos, al menos daríamos un paseo en furgoneta por Nairobi…

Dejamos Nairobi y a medida que nos alejábamos empezábamos a descubrir la Kenya humilde: ancianos jugando al dominó en grupo, niños corretenado a la puerta de sus casas, mujeres en tacones por caminos de tierra impracticables, trabajadores cavando zanjas con la única ayuda de un pico…

Pronto nos encontramos frente a frente con el Gran Valle del Rift, un valle creado por el movimiento de placas tectónicas hace miles de años que reúne 9000km. desde Israel hasta Mozambique, ¡casi nada!

 

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Eran cerca de las 14:00h. cuando llegamos a Narok, una pequeña ciudad donde paramos a comer y a quitar dinero del ATM, pues no teníamos ni un duro. Curiosa la conversación que mantuvimos con un vendedor keniata sobre si en España se podía comprar una mujer con dinero…

Nos pusimos otra vez en marcha y ahora sí, la última parada, en Masai Mara. Kilómetros y kilómetros de camino empedrado y los primeros encuentros con cebras, jirafas, ñus e impalas, hasta llegar a un pequeño asentamiento masai donde teníamos nuestro campamento: el Miti Mingi Eco Camp, fuera del parque natural pero muy próximo a la entrada de éste.

 

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Éste campamento es propiedad de la agencia con la que contratamos el safari. Una explicación de horarios y términos básicos, como las horas de luz, comidas, etc. ¡y al parque a hacer un safari de iniciación!

Decenas de mujeres masai intentando vender su mercancía nos dan la bienvenida. No fue un safari lo que hicimos sino una especie de toma de contacto de un par de horas, donde pudimos comprobar un poquito de la inmensidad del parque y observar ya algunos animales (poca cosa). Regresamos al ecocamp a cenar, a cargar la electrónica y a dormir… Mañana será un día importante!

 

 

Día 4 – Masai Mara

Teníamos por delante un largo y esperábamos que gratificante día de safari. Salimos del ecocamp a las 7:30h. de la mañana tras un breve desayuno y en unos minutos ya estábamos en el parque. Recorrimos el mismo tramo de ayer y pudimos ver varios grupos de ñus, alguna jirafa y un par de antílopes a cornadas. Por el camino encontramos los restos de una jirafa que había sido la cena de algún grupo de leones, no deja de impresionar como pueden llegar a dejarla…

 

cadaverjirafa

 

Pudimos empezar a comprobar como el paisaje empezar a cambiar tornándose más árido y llano, pasando a convertirse en una llanura de cientos de km., ¡este es el Masai Mara que todos conocemos! Una avestruz despistada fue el anticipo a una comuna de elefantes que se desplazaban con elegancia por la sabana protegiendo a sus pequeños, los más débiles. Un grupo de jirafas se alimentaba de los árboles mientras curioseaban sorprendidas observándonos. Y de repente, metros más adelante, llego el que para nosotros fue el momento del día:Tres guepardos, una madre con dos crías acechaban a un grupo de cuatro antílopes desde las sombras, los antílopes avanzaban felizmente hasta que… bang! Salto la liebre! El guepardo inicio su carrera a la misma velocidad que los antílopes hasta que en un momento  dado su velocidad se multiplico, pero los antílopes consiguieron zafarse de el en un quiebro propio de los sanfermines. En ese momento el guepardo quedo exhausto, y los jeeps se acumularon alrededor de el, para poder fotografiar el momento.

 guepardo masaimara

 

Aprovechando el tumulto, nuestro guía tomo la decisión de ir en busca de leones, así seriamos los primeros, y así fue, encontramos a cuatro leones, durmiendo en un árbol, bastante difíciles de fotografiar. Esta clase de león trepador solo se encuentra en Masai Mara y en Tarangire.Un safari no estaría completo sin una avería en el jeep, que el conductor soluciono con un madero cortado a golpe de machete. La sombra de un árbol iba a ser nuestro comedor hoy, nunca me habría imaginado comer con las inmejorables vistas del Masai Mara en todo su esplendor. Y tras la comida, el postre , el cuarto integrante del Big Five que nos quedaba por ver estaba durmiendo a la sombra alzado en las ramas de un árbol, el leopardo, para disfrute del personal permanecía inmóvil ajeno a la expectación que levantaba.

 leopardo masai mara

 

Estábamos cerca del límite con Tanzania, y el plan de la tarde era visitar el cruce del rio Mara, allí donde miles y miles de ñus se juegan la vida en la Gran Migración con decenas de cocodrilos esperando el banquete. Un ranger nos acompañó por la orilla del rio, explicándonos como vivían los hipopótamos que teníamos enfrente. No pudimos ver cocodrilos pues según él, a esa hora estaban sumergidos.

rio mara

Con esto terminábamos nuestro día de safari, sintiéndonos privilegiados por todo lo que habíamos podido ver, y con ganas de descansar pues el día siguiente tocaba kilometrada hasta Nakuru!

 

Día 5 – Masai Mara + Nakuru

 

 

Para éste último día de safari en Masai Mara, nos tocó un madrugón importante, a las 6:15h. ya estábamos camino del parque para ver el amanecer. Madrugar tuvo premio pues un león acompañado de dos leonas se pusieron a correr a la par del coche para cruzarse y tirarse en la hierba a tomar un descanso. Muy cerca, un grupo de hienas intimidaba a unos tranquilos impalas. Todo esto se vió acompañado por el color naranja de la salida del sol, en unas imágenes que jamás olvidaremos. Tocaba volver al campamento para tomar rumbo a Nakuru, el camino es largo, 200km , unas seis horas de furgoneta. Pero antes… un masai nos esperaba por si queríamos conocer su aldea (previo pago).

 leones mara 1
 

 

 Lago Naivasha

 

Tras la comida en Narok pusimos rumbo a Nakuru, a 164km, llenos de camiones, mercados montados en la misma carretera y obras públicas donde la mano de obra es humana o animal. Unas cabezaditas y una sorpresa, íbamos a parar a ver el Lago Naivasha, lo cual no estaba en el guion. Un safari en barca por el lago, 2800 chelines cada pareja, de las tres que éramos, españoles, alemanes e italianos. No esperábamos demasiada cosa aparte de aves de todos los tipos que te puedas imaginar apostados en los cientos de árboles muertos que brotan del agua. Pelicanos, cormoranes, pescadores campan a sus anchas. Nuestro interés aumento con la presencia de una familia de hipopótamos a escasos 10 metros de nosotros. La idea de que solo íbamos a ver aves acuáticas se esfumó cuando cruzamos el lago, donde residen en una isla, familias de ñus, bufalos, jirafas, cebras, antílopes, impalas, hipopótamos a escasos metros y … águilas, que con un silbido del guía y un pescado al agua, os harán vivir una escena de documental. Regresamos a tierra sorprendidos gratamente del Lago Naivasha, sacamos unas fotos más de los árboles muertos con la puesta de sol y seguimos dirección Nakuru, el Hotel Genevive seria nuestra morada unas horas, pues a las 6:00h. sonaría el despertador… Otra vez….

jirafa naivasha

 

Día 6 – Nakuru + Amboseli

 

 

Todavía no era bien de día, y nuestros ojos no se abrían de todo cuando salimos al Lago Nakuru. Es el lago por excelencia de Kenya, ¡y un paraíso para los flamencos! Es también conocido por ser un santuario del rinoceronte negro, una especie en extinción y que llego a considerarse extinta. Actualmente en este parque habitan veinte de ellos. Era el quinto animal del Big Five y tuvimos la suerte de verlo nada más entrar. En completo silencio, percató nuestra presencia y desapareció entre arbustos. En este parque pudimos ver varias especies que todavía no habíamos visto. Un grupo de babuínos con el culo azul, y el archiconocido pumba acompañados por su sequito de hijitos. La combinación de sombras y luces generadas por el sol en los arboles es simplemente genial. En lo alto de la colina, en Baboon Cliff, pudimos ver el lago desde una perspectiva aérea increíble.

Baboon Cliff

Nos despedimos de Nakuru, para emprender otro largo viaje, esta vez al sur, a las faldas del Kilimanjaro, en el que sería nuestro último parque natural en territorio keniata. Nuestra residencia aquí seria Amboseli Kimana donde, tras alojar a todos nuestros compañeros en casitas con corriente, mosquiteras y bien iluminadas, a nosotros nos mandaron a una tienda sin apenas luz y con una mosquitera que tenía más agujero que tela, porque estaban llenos. Trasladamos nuestras quejas a David, que llamo al conductor para solucionar la situación, ya no por no dormir en una casita como el resto, que también, sino porque la tienda en si era pésima. El conductor vio la tienda y lo confirmo, afirmando que el también se quejaría… Hablamos entonces con la directora que le echó una bronca al amiguete que nos había dado la tienda pésima y nos dijo que en cuarenta minutos tendríamos lista una nueva tienda perfectamente equipada. Así fue y dimos por zanjado el tema. Mal inicio, buena solución.

 

Día 7  – Amboseli

Este día pudimos dormir dos horitas más de lo habitual, todo el mundo se preocupó si habíamos descansado bien por las quejas del día anterior. Y sí, dormimos bien, tampoco pedíamos tanto… ¡un habitáculo en condiciones! A las 8:45h. salimos hacia el parque natural de Amboseli. Una completa llanura cuyo principal atractivo es tener el monte Kilimanjaro como espectador de lujo mientras cientos de animales de todo tipo corretean por la sabana. El aliciente del Kilimanjaro se esfumo rápido, las nubes lo ocultaron durante prácticamente todo el día,. Solamente al ponerse el sol pudimos ver la cima nevada. Lo que más nos llamó la atención en Amboseli fue la gran cantidad de elefantes desplazándose en grupo, barritando majestuosos. Una mamá elefante con su cría recién nacida fueron la estrella de la jornada. El parque también tiene zonas pantanosas donde decenas de hipopótamos retozan en el barro. Cebras, ñus, gacelas, búfalos ,thomson, águilas, secretarios y muchos más campan a sus anchas por este extenso parque.

coche kilimanjaro

Hora de la comida y que mejor para comer que un viewpoint: el Observation Hill, desde donde poder ver toda la sabana en una vista panorámica y desde donde, imaginamos, habrá unas vistas perfectas del Kilimanjaro. Como anécdota, el grupo de estudiantes de secundaria que se bajó del autobús en lo que suponemos que era una excursión a dicho viewpoint, un “how are you?” y un apretón de manos a uno de ellos desencadenó en tener que dar la mano a todos y cada uno de los restantes, ¡unos cuarenta! Una manada de elefantes nos despedía de Amboseli hasta el día siguiente. Ya en el campamento tuvimos el honor de ver por fin el Kilimanjaro y la última puesta de sol en Kenya. Tanzania nos esperaba al día siguiente.