Europa, Italia, Roma

Roma en versión express

6 diciembre, 2014 • Por

Una escala, una oportunidad para conocer, muy por lo alto, Roma en pocas horas (5 exactamente), allí donde Julio César campaba a sus anchas , llegábamos desde Venecia y éramos conscientes de que no íbamos a poder ver apenas cuatro cosas, pero no íbamos a perder la ocasión por pequeña que fuese, ¿no?

 

Descubriendo Roma en pocas horas

 Era clave ir sin ningún tipo de peso, asique dejamos la pequeña maleta en la consigna del Aeropuerto Fiumicino por unos 6€ y tomamos el bus que nos había ofrecido una azafata en el propio avión de easyjet por 11€ que nos llevó a nuestra primera parada: Via Crescenzio, a un paso de la plaza de San Pedro en la Ciudad Del Vaticano, coincidió con el anuncio de la renuncia del Papa Benedicto XVI y estaba lleno de pantallas gigantes para ver al pontífice bien grande…. Ni que decir tiene que no teníamos tiempo físico para hacer la cola para entrar en la Basílica ni ver la Capilla Sixtina… Pudimos, además de admirar la Basílica y el ambiente de la Plaza de San Pedro, comprar un par de imanes que hoy lucen en nuestras neveras…

 

plaza san pedro vaticano

Saliendo del Vaticano , seguimos nuestro paseo dirección Castillo de Sant’Angelo, a orillas del Rio Tíber cruzamos el puente del mismo nombre y tras cruzarnos con un hombre disfrazado de legionario que casi nos exigía que nos sacásemos una foto y cientos de repartidores de folletos anunciando el mismo restaurante, al cual no fuimos, llegamos a la parte de Roma que todo el mundo se imagina, a la Roma de las calles estrechas, con el suelo de adoquín , las vespas aparcadas en cada esquina y la sensación de estar paseando por la historia..

Nuestra próxima parada era la Plaza Navona, y llegamos a ella de casualidad, entramos en ella por la Fuente del Moro, y pronto nos dimos cuenta de donde estábamos , llena de vida, aquella plaza estaba llena de artistas enseñando sus pinturas y otros mostrando sus habilidades, terrazas , restaurantes y cientos de puestos donde comprar souvenirs , como no … En el centro de la plaza la Fuente de los 4 ríos , la más espectacular , con su obelisco egipcio erigiéndose en lo alto, y los 4 gigantes representado a los 4 grandes ríos de la época, todo esto, ojo, lo descubrí a posteriori escapando de mi total incultura artística , pues el único Bernini que conocía hasta la fecha había sido un hámster fallecido unos meses atrás…

 

plaza navona

Salimos de la Plaza Navona en dirección al Panteón de Agripa, otro trocito de historia, esta vez llegamos sin dar demasiadas vueltas pues están al lado, una cosa buena de Roma es que la distancia entre los sitios que debes ver si o si, están relativamente cerca unos de otros , lo primero que llama la atención al ver el Panteón es su tamaño y lo bien conservado que se encuentra, me pase 5 minutos sacando fotos y otros 5 minutos enseñando a un señor italiano a enseñar a manejar su nuevo Ipad nos decidimos a entrar al Panteón ,el acceso es gratuito (mejor, ¿no?  ), la primera impresión es de admiración, al ver la majestuosa cúpula y el chorro de luz que entra por ella,( la mía particular fue preguntarme como demonios habían hecho eso hace tantísimos años) y la segunda impresión es que había mas gente en la plaza que en el interior , quizás por estar llena de cafeterías y restaurantes…

panteon agripa roma

Avanzaba la mañana y ya tomábamos camino a uno de los sitios más conocidos y, a la vez, más fotografiado , La Fontana de Trevi, donde una multitud de gente se amontonaba para hacerse su selfie y tirar la moneda. La fuente impresiona por el tamaño y porque a mi siempre me llamaron la atención los dioses mitológicos, y a Silvia, por sus colores rojiblancos guarda buena relación con Neptuno . No te faltaran oportunidades para devorar un trozo de pizza, no sé si a precio de oro por ser la zona que era, porque ya enfilábamos la ultima parte de nuestras corta estancia, dirección Coliseo.

fontana di trevi roma

Nuestra última parte del trayecto , ya era con el tiempo justito, nos encontrábamos en la Piazza Venezia, en la complicada  tesitura de decidir si veríamos el Foro Romano o el Coliseo, por el que nos decantamos finalmente al evidenciar que para ver el Foro nos implicaría un tiempo que apenas teníamos. Dejando atrás los restos del mercado Trajano por el camino y después de engullir  casi literalmente dos trozos de pizza en la estación de metro, pudimos por fin alcanzar el imperial Coliseo romano y apuntar en nuestra lista la primera de las siete maravillas del mundo moderno que todo viajero tiene que ver en su vida

coliseo roma