Baleares, España, Europa

Valldemossa, encanto entre adoquines

2 marzo, 2016 • Por

Situado a escasos 17 kilómetros de Palma, en la Costa Nord, Valldemossa es una de las visitas imprescindibles en la isla. Si su emblemático entorno, enclavado en plena sierra de la Tramontana, ya es de por si atractivo, una vez allí enamorarán sus originales calles empedradas.

La lluvia a primera hora de la mañana y que el sol nos acompañara en nuestra llegada al pueblo, hizo que la luz de éste iluminara las piedras que recorren todas sus calles, haciendo que contasemos con la suerte de presenciar la escena de un paisaje para enmarcar. Su centro histórico cuenta con portales llenos de vegetación, plantas decorando las calles y los adoquines como pieza fundamental del paseo que ya cautivó en su día a ilustres personajes cómo Rubén Darío o Chopin.

flores valldemossa

Fue en La Cartuja, la principal atracción del pueblo, dónde éste último vivió algunos meses con su amante George Sand llamado “Invierno en Mallorca“. Todavía puede visitarse la habitación donde residía, la cuál alberga su piano y varias partituras originales.

No abandonarás este lugar sin percatarte de la figura de Santa Catalina Thomas, ya que está presente en multitud de casas y calles del pueblo. Se trata de la santa mallorquina a la que rinden devoción los vecinos de Valldemossa, también conocida en toda la isla por el popular nombre de “La Beateta”.

cartuja de valldemossa

Pasear por sus callejuelas empedradas y empinadas de cuento medieval, detalladamente adornadas retrocediendo varios siglos atrás, así como visitar La Cartuja, dónde han desfilado tantos ilustres, o simplemente perder la mirada en los verdes campos de olivos de la Tramontana son motivos más que suficientes (y no los únicos) para visitar Valldemossa.

callejuela valldemossa

Si, al contrario que nosotros, visitáis este rinconcito del Mediterráneo en pleno verano, os gustará saber que a unos 6 km. se encuentra el pequeño puerto de pescadores de Valdemossa y la cala “Sa Marina”, una buena opción para disfrutar de un chapuzón tras recorrer sus calles.